iR IRETSA

El ambiente húmedo no perdona al metal. El tratamiento correcto, tampoco cede.

La corrosión de los elementos metálicos en las instalaciones hidráulicas deriva del ambiente húmedo y del contacto permanente con el agua. Puede limitar el uso de una instalación e incluso conllevar su ruina.

El problema

Este fenómeno puede limitar el uso para el que fue concebida una instalación e incluso conllevar la ruina de la misma; de ahí la importancia de proteger las estructuras metálicas mediante sistemas anticorrosión eficaces y longevos.

Los efectos se agravan en las EDARs, donde a los factores habituales se suman los gases nocivos generados durante la explotación de las plantas. En general, toda obra cuya estructura principal es metálica está expuesta: compuertas, tuberías, pasarelas y elementos auxiliares. La oxidación aparece también como consecuencia de tratamientos anticorrosión no idóneos o mal aplicados.

El tratamiento

Acondicionamiento de la superficie (chorro de arena hasta grado de preparación adecuado), pasivación y aplicación de revestimientos anticorrosión seleccionados según el ambiente de servicio. El tratamiento elegido debe garantizar eficacia y longevidad — el criterio que IRETSA aplica y verifica en laboratorio propio.

Galería de sistemas anticorrosión
Tuberías metálicas protegidas
FIG. 01 Tuberías metálicas protegidas
Tubería exterior — estado inicial
FIG. 02 Tubería exterior — estado inicial
Chorro de arena
FIG. 03 Chorro de arena
Revestimiento final
FIG. 04 Revestimiento final
Interior de tubería — aspecto final
FIG. 05 Interior de tubería — aspecto final

¿Sistemas anticorrosión en su obra? Cuéntenos el caso.

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